sábado, 22 de noviembre de 2008

Peces de ciudad

Ésta canción se la voy a dedicar a mi amigo Luchete, por ser éso, mi amigo, y por escucharme y atenderme en mis lamentaciones.

No me gusta mucho Ana Belén, pero ésta canción que es del maestro Sabina, la supo interpretar y defender muy bien. Me gusta mucho las segundas voces que le hace su hijo, que también se dedica a la música.

La canción merece mucho la pena escucharla porque es muy bonita, pero sobre todo, por la letra, como siempre pasa con Sabina.
Pongo el estribillo y un trozo especialmente interesante porque la canción es larga y tiene mucho jugo que sacar. Espero que la disfruteis, quien me lea, claro.

"...Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel,
por mis sueños va ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje...

Luciendo los tatuajes,
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje de,
de un no te quiero querer....

Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar,
al país donde los sabios se retiran
del agravio de besar labios que sacan de quicio.

Mentiras que ganan juicios,
dan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas en un banco de morralla
y nadan por no llorar.



[En Macondo comprendí, que al lugar donde has sido felíz, no debieras volver.
.....Cuando en vuelo regular surqué el cielo de Madrid, me esperaban los pies en el suelo, que no se acordaban de mi......]

martes, 4 de noviembre de 2008

Sigue lloviendo...

Bueno, perdonad si ahora no escribo mucho o si lo que voy a escribir a partir de ahora no son fiestas....
Realmente va todo muy mal en mi vida, pero éste blog no fue creado para contar penas, si no para compartir canciones.
Por ello, ahora sólo me apetece comentar y recordar canciones que me hacen llorar.

La canción es de Maná y se llama: No ha parado de llover

(y qué verdad es en mi caso)



Desde que te perdí,
la luz se ha puesto muy mojada.
Mirada triste esta nublada,
y en mis ojos no ha parado de llover.

Solo y ya sin tí,
me tienes como un perro herido,
me tienes como un ave sin su nido.
Estoy sólo como arena sin su mar.

Quien detendrá la lluvia en mí...
Se me ha inundado el corazón.
Quien detendrá la lluvia en mí...
¡Oh mi amor! Sólo tú puedes pararla.

Sigue lloviendo, le sigue lloviendo al corazón.
Dime qué diablos voy a hacer...
Sigue lloviendo, le sigue lloviendo al corazón,
Y en mis ojos no ha parado de llover...

No te comprendo, no entiendo qué pasó.
Si te di todo, quizás te di de más.
Dime qué faltó, dime qué sobró, dime qué pasó...
Pero dime algo, pues me estoy muriendo.